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Accidente Barajas.-

Ξ 29 August, 2008 | → 0 Comentarios | ∇ Sentido humano |

Ocho días después del accidente en el que murieron 154 personas muchas preguntas siguen sin respuesta

 

Por fin vacaciones. Facturar el equipaje, embarcar, dos horitas de vuelo y por fin en Gran Canaria. El piloto avisa de que hay algún problema, el vuelo se retrasa, mensajes a las familias, finalmente se enciende la señal de ‘abróchense los cinturones’ y el avión aumenta la velocidad en la pista de Barajas. Muchos pasajeros miran por la ventanilla para ver cómo Madrid empequeñece ante sus ojos, de repente, un bandazo, el avión pierde altura y el mundo se oscurece.

153 muertos, 19 heridos y una persona que fallece a las pocas horas, todas las miradas puestas en Spanair y su situación económica, familias desesperadas que buscan respuestas en los hospitales de Madrid, en Ifema, en el Aeropuerto de Gran Canaria. La compañía guarda silencio y los ánimos se caldean. El mundo parece haber cambiado de color.

En Gran Canaria una nube de periodistas recorre el aeropuerto para obtener información de los familiares, de los políticos autonómicos y provinciales que acuden a acompañar a las familias, los portavoces de Aena y Spanair no cuentan nada que los medios no hayan difundido ya. Un equipo de la Cruz Roja compuesto por enfermeros, médicos, y psicólogos atiende a los familiares que llegan desesperados a las salas del aeropuerto y la aerolínea fleta una avión para llevarlos a Madrid a buscar a sus parientes. 79 residentes canarios volaban en el avión que despegó en Madrid a las 14.45 horas del miércoles 20 de agosto de 2008. Dos horas y media de vuelo y una guagua que traslada a los familiares a Ifema.

El ejecutivo canario, las corporaciones insulares y los ayuntamientos declaran tres días de luto por los familiares y los periódicos titulan en las islas: “El avión en el que viajábamos todos” . Todos conocen al menos a alguien que tenía algún conocido en ese avión. Viajaban 79 habitantes de una isla en la que viven poco más de 800.000 por lo que casi todos los municipios de Gran Canaria se acuestan con el duelo de alguno de sus vecinos.

En Madrid horas de llantos, silencios, familias que se apoyan y madres que llaman a sus hijos, en el aire resuena una única pregunta sin respuesta: ¿Por qué? Las horas pasan y los forenses comienzan a identificar a los primeros cadáveres, sólo 8 canarios han sobrevivido. Familias enteras han perdido la vida en el avión y las autoridades advierten que el estado de algunas de las víctimas hará necesario el reconocimiento mediante ADN. Por otra parte, los más afortunados comienzan a llegar a Gran Canaria con los restos de sus seres queridos durante la tarde del viernes, los demás seguirán esperando en ayunas y sin dormir a que el nombre de sus familiares suene por los altavoces del recinto ferial.

Desde la delegación del Gobierno se informa de que los primeros féretros comenzarán a llegar a la Base Militar Aérea de Gando, donde les espera la ministra de Defensa, Carme Chacón, junto a otras autoridades de la isla.

El país quiere saber quiénes son los que han perdido la vida, qué hacían, por qué iban a Gran Canaria y las historias comienzan a llegar a la redacción: una madre que iba a la isla a bautizar a su hijo, dos chicas que acababan de conocer a su hermanastra, una pareja recién casada, un músico que venía de Las Vegas con su novia, un concejal de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) y toda su familia, un joven canario con su novia madrileña a la que conoció por Internet, unos padres que venían de visitar a su hija actriz en Zaragoza, una representante de Juventudes Socialistas en la isla, una familia alemana, la madre de un chico que acababa de ingresar en las filas del Real Madrid, un matrimonio y sus hijos, jóvenes promesas de la natación en Canarias, varios bebés, un misionero que regresaba a Canarias para curarse de una enfermedad, una madre y una hija que regresaban de visitar a su familia en Guadalajara, …

“Este vuelo parece el avión de los sueños” relata una compañera cuando las historias comienzan a hacernos verdadero daño. Más de 200 noticias al día sobre el accidente de Barajas, 79 historias de víctimas canarias, y otras 65 de personas de otros tantos lugares repletas de ilusión y de ganas por vivir.

El ambiente de luto comienza también a notarse en las redacciones y el cansancio y la tristeza se huelen en el aire. “¿Cómo puedes mantenerte frío ante todas estas historias?”, se pregunta uno de los becarios, “somos seres humanos contando historias de otros seres humanos, sé que es nuestro trabajo, pero prefiero seguir sintiéndome mal por los fallecidos y sus familias”.

Los tanatorios de la isla velan a los cuerpos de los fallecidos que siguen llegando y en Madrid, una de las heridas con quemaduras en el 72% de su cuerpo fallece, elevando a 154 los muertos en el accidente de Barajas. Algunas familias siguen esperando por los restos de sus familiares, la identificación se complica, algunos de los fallecidos no son reconocibles y las muestras de ADN no están siendo suficientemente aclaratorias.

No hay que infravalorar las tareas que se están llevando a cabo desde la Administración, ya que tres laboratorios trabajan en la identificación de los cuerpos: el de Guardia Civil, el de Policía Nacional y el de Instituto Nacional de Toxicología, contrastando huellas dactilares y muestras de ADN. “Queremos ir rápido, pero sobre todo seguros, y queremos que todos los familiares, cuando reciban los restos de sus seres queridos, tengan la certeza, como la vamos a tener nosotros, de que son ellos”, asegura el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

De los veinte heridos que ingresaron en seis hospitales de la capital madrileña, dos han muerto y otros dos han recibido el alta médica, un niño de seis años y una joven de 30 que le salvó la vida a dos de los tres niños que se salvaron. De los que continúan hospitalizados dos pacientes han sido trasladadas a sendos hospitales de Gran Canaria y Finlandia, y de los catorce que continúan en Madrid un herido sigue muy grave y tres graves, mientras el resto evoluciona favorablemente, según el parte médico facilitado hoy por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Han pasado ocho días desde la catástrofe y tras los cuatro cuerpos que esperaban ser identificados durante el día de hoy, son 150 las familias que pueden contar con los restos de sus allegados y volver a casa a intentar sobrevivir con sus ausencias, y a lo que queda por llegar…

Ocho días y la información sigue llegando a cuenta gotas, ocho días en los que la atención se ha desviado a los medios de comunicación (que no son en este caso los protagonistas), para criticar su actuación, olvidando que el límite entre el sensacionalismo y la información cuando se cuenta la historia de un fallecido es casi siempre una línea muy borrosa, y olvidando que hace ocho días España quería conocer las historias.

Ocho días en los que el número de vuelos retrasados, cancelados y los aterrizajes de emergencia han ocupado el espacio de los periódicos que no iba dedicado al accidente, puede que esto ocurra porque ahora la atención está centrada en ellos pero siempre ha sido así, o puede que los pilotos también hayan pasado tanto miedo como nosotros, al fin y al cabo era “el avión en el que viajábamos todos”.

Finalmente hoy, ocho días después, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, afirma que Spanair indicó al aeropuerto de Madrid-Barajas la posibilidad de sustituir la aeronave con destino a Gran Canaria, que posteriormente resultó accidentada, por otra, aunque “finalmente decidió continuar con la misma”, y hoy, en el aire, queda de nuevo la misma pregunta sin respuesta: ¿por qué?

Fuente: Europa Press

 

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