>2009 July 06 | Sinestesia

Zahara: Con la miel en la voz

Ξ 6 July, 2009 | → 3 Comentarios | ∇ Sentido Musical |

Zahara – FNAC CALLAO Madrid
19.00 horas -19 de Junio de 2009

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Dulce, coqueta, graciosa, inquieta, femenina, bromista, delicada, tierna, mágica, Zahara es una niña pop de la que cualquiera podría enamorarse. Tuve la suerte de asistir con Cartier al pequeño concierto que nos brindó en el FNAC de Madrid el pasado día 19 de junio. Fue un concierto íntimo, realmente cautivador, en el que sentados en el suelo de la sala y con las luces bajas, Zahara nos engatusó con esa sonrisa pícara y esa voz intensamente acaramelada, y unas letras dulzonas, frescas, con el sabor agridulce de las historias revividas, compartidas y la sinceridad más entrañable.

Tras el pequeño documental sobre la grabación de su disco quedó el buen sabor de boca de Con las ganas, posiblemente la canción que la dio a conocer cuando paseaba por las salas de España con su guitarra, con su mirada cándida y esa luz tenue que destilan sus púpilas.

“Esta canción va dedicada a todos los que van a hacer el amor esta noche, ¿quienes van a hacer el amor esta noche? Bueno, a ellos, y a los que no quieren decirlo, que lo entiendo…”, así comenzó Zahara la dedicatoria de Olor a mandarinas, por encima de todo una oda al amor, al sexo, al cosquilleo, al brillo en los ojos, a sentirse como en casa con otra persona.

Zahara es como un vendaval de ternura que te engatusa con los primeros acordes de La cancion más fea del mundo, “que no es ésta, sino la que sonaba cuando le sucedió esto a mi amigo”, y te atrapa hasta la resignación de Funeral o las pinceladas de magia de Chico fabuloso y de Diciembre.

“Y esta canción es para los enemigos, yo la escribí para a un amigo que pasó a ser enemigo, y ahora ya hemos normalizado la situación, y me muero de vergüenza cada vez que la canto, pero como sigo teniendo enemigos…”, y como la canción ya no tenía sentido, Zahara la dedicó a nuestros enemigos, a los que tuvimos y a los que vendrán, que siempre hay alguno, Photofinish, “porque me dueles tanto, que no quiero volverte a ver”.

Exquisitamente suave, irremediablemente adictiva, la música de Zahara es de esas perlas que se disfrutan en directo y se asimilan en casa, donde el ambiente nos permite saborear las letras sin la sensación de estar enamorándonos de nuestros compañeros de concierto y de ella, a partes iguales.

Mientras se reía en el escenario con dos niños que lloraban a ratos y esquivaba el dinosaurio de plástico que le lanzó uno de los pequeños, Zahara consiguió en menos de una hora que la sala entera se enamorara de su voz y de sus carcajadas, y que, de repente, deseáramos a coro que el concierto no terminara nunca.

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