“En Guatemala la vida de las mujeres no tiene precio” (I)
Ξ 25 November, 2009 | → 0 Comentarios | ∇ Sentido humano |
Día Internacional contra la Violencia sobre las Mujeres
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Ser los ojos y la voz de las mujeres guatemaltecas en España, esa es la aspiración principal de la Asociación de Mujeres de Guatemala que lucha desde Madrid por visibilizar la situación de violencia que han sufrido (y sufren) las mujeres en ese país latinoamericano.
Cerca de 4.000 mujeres han sido asesinadas en Guatemala en los últimos cinco años con total impunidad, un fenómeno que tiene raíces históricas y frena el desarrollo democrático del país.
Mientras tanto, las organizaciones de defensa de los derechos humanos luchan por sacar a la luz desde dentro y fuera del país una situación que supera con creces los números de la conocida Ciudad Juárez: en 2009 han muerto ya más de 700 mujeres guatemaltecas, más de 4.000 frente a las 500 muertes de la ciudad mexicana en los últimos cinco años. Y al contrario de lo que se podría pensar “el 98 por ciento de estas muertes se queda sin investigar con lo que se lanza el mensaje de que se puede hacer lo que se quiera con los cuerpos de las mujeres”, explica Mercedes Hernández, presidenta de la asociación.
Aunque pocos lo saben, Guatemala es el país con más asesinatos de mujeres de Latinoamérica y el segundo con más desapariciones de defensoras de los derechos humanos, una cantidad de crímenes que “sólo puede darse con el consentimiento del Estado guatemalteco, involucrado por acción u omisión”.
Con tan sólo 30 años, Hernández lleva ya tres viviendo en territorio español porque se vio obligada a emigrar debido a las amenazas de muerte que recibía en su país por su lucha contra los asesinatos de mujeres.
“Los defensores de los derechos humanos, y sobre todo las mujeres defensoras, viven allí continuamente en situación de persecución, amenazas y de gran vulnerabilidad”, la voz de Hernández refleja una lucha interna: es consciente de todo lo que puede hacer desde España, pero sus familiares siguen allá. Hernández relata, no sin cierto miedo, que la última vez que estuvo en Guatemala intentaron sacarla de la carretera con un vehículo cuando viajaba con un escritor del país, “otro defensor público de los derechos humanos”.
La verdad se esconde detrás de “las cortinas de humo” que se cierran sobre los crímenes y sobre la historia reciente de un país que aún sufre los vestigios de un conflicto interno que duró más de treinta años. Los asesinatos tienen “un vínculo muy fuerte” con el conflicto, “los cometen prácticamente las mismas personas: cuerpos de seguridad ilegales y clandestinos formados por ex-militares y paramilitares” que buscan “dañar la intimidad de las mujeres, generar inseguridad y colapsar así el tejido social”.
Las empresas de seguridad privada cuadriplican al número de efectivos del ejercito nacional y la polícia juntos, en un país en el que el 78 por ciento de la población estaría de acuerdo con un golpe de Estado, si el partido que llegara al poder pudiese garantizar la seguridad, “no hay una guerra declarada en Guatemala, pero hay más personas asesinadas que durante el conflicto y más armas en el país”.
La palabra crítica en el país es el tráfico. Guatemala está situada estratégicamente desde el punto de vista geográfico por lo que cualquier tipo de tráfico entre norteamérica y suramérica pase por territorio guatemalteco”, señala Hernández.
El narcotráfico mueve muchísimas redes y ofrece otra de esas “grandísimas cortinas de humo” frente a la violencia contra las mujeres. “El narcotráfico se articula a través de las maras o pandillas de jóvenes, la mayoría de mujeres jóvenes que son asesinadas se asocian a estas “maras”, como si su pertenencia justificara sus muertes y la forma, a veces brutal, en la que son asesinadas”.
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Ampliación de un artírculo de Davinia Suárez para EFE


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