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31 de agosto, día de los blogs, Blog Day, fin del mes vacacional, regreso de unos, salida de vacaciones de los que escogieron septiembre, comienzo del año académico y momento de promesas, vuelta al gimnasio, aprender alemán o chino, hacer yoga, cambiar de trabajo. ¿Es un día para la reflexión o para dar rienda suelta a nuevos comienzos? Sea como sea, alguien en algún momento propuso que hoy fuera Blog Day y por tanto el momento para recomendar otros blogs que aportan y que dan sentido a este mundo de la blogosfera. Mi selección es variada, diversa, heterógenea, un poco caótica incluso -tanto o más que su autora- pero sobre todo sinestésica, es una idea de lo que me inspira, de dónde aprendo, de cómo me influye la web. ¿Comenzamos?
Como una esponja. Así es ella y así es su blog. Sincero, absorbente, siempre en constante aprendizaje, siempre en constante ebullición, siempre en constante evolución, En modo esponja es política y social media, es internet y personas, es sentimientos y digitalización, pero sobre todo es honestidad 100%, un reflejo fiel de su autora, Ana Aldea, una puerta hacia el decir las cosas cómo se piensan, sin tapujos, sin verdades a medias.
Plataforma, blog, página web, medio de comunicación, … Alt1040 podría serlo todo. Por la inmediatez al exponer novedades tecnológicas, por las reflexiones sobre series de televisión, por la exactitud, el post documentado, referenciado, concreto, explicativo, para aquellos que necesitamos estar al día de lo que sucede en internet sin duda una de las mejores opciones.
En clave femenina, que no rosa, nunca cursi, directa, de esas que golpean en la cara con las palabras, que avasallan con la falta de pudor, con el derribo de los tabúes, con las verdades expuestas -nunca mejor dicho-, con el saber lo que se dice, cómo se dice y el discutir con argumentos, contundentes. Así es Comer pensamientos, como Ana -y van tres Aes- (@mmtafetan), su autora, repleto de líneas escritas sin vergüenza -y a veces también sinvergüenzas-, repleto de erotismo, de aroma de mujer, de sensualidad, de feminismo -que no de feminazis-, de música. Una delicia para los sentidos.
En mi profesión ocurre. Todos leemos blogs, los medios de comunicación llegan tarde a las novedades del sector y quién no se sube al tren lo pierde. Por eso es de obligado cumplimiento incluir al menos uno de los muchos blogs especializados en redes sociales que sigo habitualmente, quizás no el más completo, pero sí el más crítico con nosotros mismos y con el sector. SocialMedia2day es un espacio para las novedades, los cambios, las metamorfosis, el marketing 2.0, el social media, internet, pero también es un espacio para la reflexión, para el saborear con tiempo, para el discutir y autocriticar nuestro trabajo, con sinceridad y sin dejarnos llevar por las burbujas. Y sí, es en inglés, pero para bien o para mal, siguen enterándose de todo lo que sucede en el sector antes que nosotros. ¿Vas a esperar a que te lo traduzcan?
Me casaría mañana mismo sólo para tener un reportaje fotográfico como los que pueden encontrarse aquí. Magia, sensibilidad a raudales, sonrisas, guiños, pequeños detalles, originalidad, ilusión, amor, amor a borbotones impreso en tinta fotográfica y millones de pixeles a color -o en blanco y negro-. Las imágenes de Pablo López Ortiz devuelven la esperanza en el amor, que surge más a través de su objetivo que -posiblemente- de los matrimonios que retrata. Un preciso y cuidadoso captador de detalles, de esos detalles que emocionan, de esos pequeños detalles de los que está hecha la vida.
Mención especial
Sólo pueden ser cinco, pero me resisto a cerrar estas recomendaciones sin nombrar a Cartier -por su voluntad política cercana, pero siempre coherente-, Diario de un Píxel -porque si el 2.0 tiene sensibilidad @pixelillo copa gran parte de la cuota en su blog- y al increíble trabajo que están haciendo los chicos de Amazings -porque si hay ciencia en la blogosfera está sobre todo ahí y porque esta lista no es completamente yo sin un blog de ciencia-.
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Poner el mundo y la vida en perspectiva, relajarse, disfrutar del anonimato, ser uno mismo, de verdad y sin condicionamientos, sin tapujos, sin miedo. Viajar es una de las mejores experiencias que una persona puede vivir, no sólo para aquellos apasionados de los viajes sino para cualquiera por los beneficios que una escapada, aunque sólo sea a unos kilómetros de nuestra vivienda habitual, puede aportar a nuestra salud.
El entusiasmo de prepararse un viaje -si no se llena la agenda de agotadores calendarios a cumplir en cada ciudad o por cada día de vacaciones- nos permite mantener la mente alejada de nuestro estrés y nuestro trabajo diario incluso en los días previos a las vacaciones. De hecho, salir de viaje para aislarse unos días de situaciones conflictivas o negativas es una de las muchas recomendaciones que los expertos ofrecen a aquellas personas en estado de depresión, sobre todo porque la actividad y la necesidad de estar alerta a lo que sucede, debido a la eliminación de las rutinas, permite tener la mente activa y no centrada en los pensamientos negativos.
Para todos aquellos que este verano no han podido darse una escapada, este vídeo de Alex Profit, fotógrafo francés, les puede servir para darse un paseo por el mundo. Más de 2000 fotografías para crear una vuelta al mundo en stop motion, una carrera contra los días, una exquisita mezcla de imágenes que permiten unas transiciones preciosas, ya no sólo entre ciudad y ciudad sino también entre varias zonas de una misma ciudad, una obra delicada y cuidada que permite disfrutar de la experiencia. ¿Te permites descansar y desconectar durante cinco minutos?
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Dejar de correr, de trabajar, apartar la ansiedad, escuchar, sentir, ver cómo dos niños dan patadas a una pelota alrededor de una fuente medieval, sonreír y disfrutar de cada detalle de las escenas que pueblan nuestra vida, ralentizar el mundo, parar.
¿Te imaginas si fueras capaz de mirar el mundo como lo hace David HJ Lindeberg? ¿Si pudieras disfrutar de la magia de los detalles y ampliarlos hasta el infinito, observando los colores, los brillos, la luz que los rodea? Si te dejaras inundar por las millones de párticulas en las que puede dividirse una simple gota de agua, si te dejaras salpicar por la vida…
Liquid & Particles in Super Slow Motion (2000-4000 fps) – Twixtor – David HJ Lindeberg
Víctimas de la “enfermedad del tiempo” (Time sickness como la llamó el estadounidense Larry Dossey en 1982), pasamos nuestros días con la sensación de que el tiempo corre demasiado rápido, de que nunca tenemos tiempo suficiente para nada, de que la única forma de llegar es hacerlo más rápido, en menos tiempo, acelerar el motor. Necesitamos estar informados, hiperconectados, responder correos electrónicos, organizar reuniones, hacer llamadas de trabajo, acudir a eventos, la cultura de internet nos ha arrastrado hasta el “no eres nadie si no sabes lo que ha pasado en el mundo hace una milésima de segundo”.
Las sociedades occidentales del siglo XXI viven en una intensa carrera por embutir el mayor número posible de cosas por hora, pero, como dijo Carl Honoré, “a medida que nos apresuramos por la vida, cargando con más cosas hora tras hora, nos estiramos como una goma elástica hacia el punto de ruptura”.
En una charla debate en 2009 en Madrid, tuve la suerte de estar sentada justo en frente de Honoré. Su mirada al infinito pero segura, la forma en la que articulaba las palabras, la manera en la que se sentaba en su silla, y el cómo respondía impasible al acelerado ritmo de las preguntas de los periodistas y todo él eran un verdadero “elogio de la lentitud” -como el título de su libro-. No se dejó contagiar por la prisa, por las voces aceleradas, por la carrera de la información, del último minuto, era la prueba viviente de que cambiar es posible, de que el Movimiento Slow -como se llama a esta forma de vida que intenta saborear los detalles y desacelerar el día a día- no es sólo una idea en manos de cuatro locos.
Si por el contrario, el vídeo de David HJ Lindeberg te produce ansiedad, estrés, nervios, has intentado pasar por alto partes para terminar de verlo cuanto antes, si estás leyendo este texto apresudaramente o quizás ya has dejado de leer -no por aburrimiento, sino por prisa- los síntomas comienzan a ser visibles. Y el problema no es vivir así, el problema es que el cuerpo tiene unos límites que no nos permiten hacerlo. Los príncipales síntomas de la “enfermedad del tiempo” son migraña, trastornos del sueño y principio de depresión.
Si le pedimos a nuestros cuerpos, a nuestra mente, a nuestro corazón, que sea capaz de correr para ir más rápido que el reloj hasta quedar exhaustos cada día, si le pedimos que dé cuatro veces más de lo máximo que podría llegar a dar en 24 horas, probablemente las alarmas comenzarán a saltar, si no lo han hecho ya.
Vísteme despacio que tengo prisa
Un artículo de El País explicaba en 2006 que “los teóricos de la lentitud apuestan por impulsar un cambio de prioridades y conseguir que los bienes materiales sean menos importantes que contar con tiempo suficiente para disfrutar de la vida”. No significa trabajar menos, ser menos eficiente, más perezoso o ganar menos dinero, no significa dedicarse a la vida contemplativa, renunciar a los electrodomésticos que nos facilitan la vida o ir siempre caminando al trabajo -vivas donde vivas-.

Vivir más lento, no quiere decir vivir peor o menos cómodamente, trabajar más lento, en muchos casos, es precisamente lo contrario, ya lo dice el refrán “vísteme despacio que tengo prisa”. Vivir más despacio es disfrutar más de lo vivido, dedicar un rato por la noche a leer un cuento a nuestro hijo, una hora para pasear por la playa y contemplar el atardecer, es dedicar un tiempo al día para cocinar un plato en la forma tradicional, es llamar a nuestros amigos para saber cómo están, es cambiar la hora del reloj y decidir en qué momento del día estás ahora, es sentir con cada hueco de tu piel esa caricia sin pensar en lo que podríamos estar haciendo, es reírse con una buena comedia y llorar con una novela dramática, sin el apresuramiento del que sabe que entre página y página están volando los minutos.
Vivir más despacio es, en definitiva, respirar. ¿Te animas?