Mientras algunos nos resguardamos del frío, de este frío que ya comienza a notarse en nuestras calles, en nuestras casas, en nuestras camas, mientras el otoño llega, Fran Fernández sigue teniendo soles en los dedos, y no importa si quieres apagar la luz, te invitará a pasar el próximo 1 de noviembre, a que dejes atrás todo ese frío.
Fran Fernández es un cantautor granadino, pero es también mucho más, es un poeta de los que quedan pocos, es un tejedor de palabras, un compositor de esos que son capaces de agarrarte el corazón y hacerlo suyo, estrujarlo y devolvertelo (casi) como nuevo.
El próximo martes 1 de noviembre, desafiará a los fantasmas de Halloween y llenará la sala Galileo Galilei en Madrid para presentar su último disco Vorágine, esa mezcla de sentimientos, ese desenfreno, esa combinación de emociones que tan bien reflejan sus canciones. Y puede que de repente el tiempo no tenga fines y que, si te animas a acompañarle, salgas con esa grata sensación de calor que acurruca sin querer, mientras golpea y despierta los sentidos.
Marino Sáinz (violín), Nano Díaz (percusión) y Adán Latonda (piano) y 12 artistas invitados serán el elenco de lujo que acompañará a Fran Fernández en su noche de estreno. A él le toca sacar esa Vorágine incontrolable, sólo faltás tú.
Vorágine (2011) es un disco grabado sólo con guitarra, piano, violín y voz, una llamada de atención al sustento de las canciones, del día a día del cantautor, a la vida del artista, pero es también esa forma de grabación la que cumple la fórmula del menos es más, y permite escuchar su voz desgarradora, pero clara, limpia y con mucha más fuerza, si cabe.
Cuando una piensa en Storm, no se lo imagina como un espectáculo infantil, ocurre lo mismo con las funciones de la nueva temporada de Circo du Soleil, hablamos de circo, pero no en el sentido estricto, es un concepto de circo mucho más pulcro, más profesional pero sobre todo mucho más hermoso que aquel al que nos acostumbraron de pequeños. Y allí estaban, en la llegada de Storm al Teatro Pérez Galdós llegaron también los niños, que disfrutaban atentos de cada una de las escenas, porque si algo tienen es la capacidad de emocionar, de entusiasmar, de dejar al espectador con la boca abierta pirueta tras pirueta.
En Storm, como en cualquier buena tormenta, Cirque Imaginaire se deja la piel para dejar en los espectadores esa sensación de haber pasado por una auténtica tormenta: luces, truenos, lluvia e incluso nieve acompañan a los artistas durante las casi dos horas de actuación. Y a pesar de los que muchos pueden pensar, Storm no vive de los efectos especiales, olvidémonos de un espectáculo para impresionar desde la cabina de mandos, cada uno de los protagonistas sabe lo que hace y cómo lo hace y la composición de sus actuaciones, de sus acrobacias y de las gracias de los dos personajes que representan el papel del clown en esta obra está medida con esmero y con cuidado.
Hacen tan sólo falta unos minutos desde el comienzo de la escenificación para quedarse con la boca abierta, literalmente, los niños y los no tan niños. Unos minutos para pensar “estas dos chicas van a ser lo mejor del espectáculo”, y tan sólo unos minutos más son necesarios para darse cuenta de lo equivocados que estábamos. Storm es una sucesión de momentos que te dejan sin aliento, un increíble maratón de especialistas y acróbatas dignos del mejor espectáculo circense, pero con elegancia. Esa es la magia de Storm, esa elegancia, es buen gusto en la iluminación, en el vestuario de cada uno de los personakes, ese buen hacer en escenografía que transforma el escenario del Teatro Pérez Galdós en un complejo engranado de sensaciones.
Con todo, Stormno es sólo circo, es una obra de teatro, con sus personajes, sus protagonistas, su drama, su trama, su resolución, excelentemente convertida en musical por los actores/artistas, asombrosamente es la historia de un padre y una hija que pierden a su esposa y madre respectivamente, y que viven su historia rodeados por la fantasía y la magia del circo. Esa magia.
Nota: Storm se representa en el Teatro Pérez Galdós en Gran Canaria hasta el día 28 de octubre de 2011, tras haber sido representada en el Teatro Guimerá de Tenerife, escenario en el que dio comienzo una gira que recorrerá toda la geografía española.