Ruido
Ξ 22 May, 2008 | → 2 Comentarios | ∇ Medio Ambiente |
Sus estudios, los más importantes para la ciencia desde Isaac Newton
El Massachusetts Institute of Technology (MIT), del que fue miembro del Departamento de Metereología, ha anunciado que Edward Lorenz ha fallecido hoy de cáncer en su residencia de Cambridge a los 90 años tras dedicar más de la mitad de su vida a la Ciencia.
Hace 37 años este científico norteamericano descubrió que había ciertos sistemas que tenían límites de predicción muy claros, lo que aplicado a la meteorología significaba que era prácticamente imposible predecir con certeza la situación del clima en un lugar concreto más allá de dos semanas. Edward Lorenz no sólo tuvo la desfachatez de provocar a los grandes científicos de la época al atreverse a afirmar que el aleteo de una mariposa en Brasil podía provocar un tornado en Tejas, sino que además lo demostró.
Lorenz descubrió en 1960 que pequeñas diferencias en sistemas dinámicos podían provocar cambios enormes en los mismos, por eso su teoría no sólo ha servido para confirmar los límites de la predicción atmosférica sino que ha sido aplicada a otros tantos campos de la ciencia, abriendo una infinidad de posibilidades de estudio en incontables ramas científicas.
La bioética, la universalización del acceso a la tecnología, la libertad de expresión en
Vivimos rodeados de tecnología en una sociedad que tiene tan asumida su presencia que ha pasado por alto los derechos o deberes a los que afecta o que han surgido en el seno de dicha sociedad. En la actualidad muchas personas viven una segunda vida en el ciberespacio que compatibilizan con la vida real -aunque en esta segunda vida no existan garantías de protección de los derechos-, en otros casos la tecnología se ocupa de tareas que antes realizaba un ser humano y la informatización de la información y de los datos pueden llegar a menoscabar profundamente algunas de las libertadas y derechos inherentes al ser humano como es la libertad de expresión o el derecho a la intimidad, o provocar un airado debate social como ha ocurrido con los temas relacionados con la genética.
Se plantea la necesidad de dar forma a estos nuevos derechos, a estos derechos o libertades que surgen directamente de la importancia de la ciencia en nuestra sociedad y en algunos casos uno llega a plantearse si realmente se trata de nuevos derechos o una aplicación precisa de derechos mucho más generales y aplicables a las circunstancias de una sociedad en crecimiento. Lo que resulta desalentador es que lo que se popularizó como la democratización de la información, la gran herramienta para la libertad de expresión y la comunicación a nivel mundial, Internet, no sólo no ha resultado ser todo lo que se esperaba sino que además su evolución haya provocado la desvalorización o el cumplimiento de algunos de los derechos fundamentales del ser humano.
Quizás la sociedad científico tecnológica se nos esté escapando de las manos, quizás al ser humano no ha contado con el tiempo suficiente para adaptarse a los cambios que el avance vertiginoso de la ciencia y el desarrollo imparable de la tecnología han provocado en nuestra forma de vida y en nuestra forma de concebir el mundo y las relaciones entre individuos. Quizás, por primera vez en la historia, el ser humano debería pararse con tranquilidad a reflexionar sobre los problemas a los que se enfrenta en esta nueva era tecnológica y a buscar soluciones reales ante el inevitable desarrollo del conocimiento y la avalancha de adelantos e inventos que desbordan nuestra sociedad.