“Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.”
Insoportablemente banal me siento hoy, como muchos, pero jamás se me ocurriría llamarle banal, a él, a un grande, gran escritor, gran periodista, gran académico, mejor persona. He pasado todo el día con las lágrimas a punto de desbordarse, y no, no lo conocía personalmente como la mayoría de nosotros, pero igual que cuando murió Benedetti, yo he vuelto a quedarme un poco huérfana, eso sí, acompañada por una sombra literaria que perdurará para siempre.
No importa las cosas que le quedaron por hacer o los huecos que deja, se ha ido Miguel Delibes, su muerte se ha llevado todas las palabras que aquí podría decir, pero por suerte me ha dejado todas las suyas.
Nota: Para los que quieran leerlo, me parece increíblemente brillante, honesto y sincero, de una persona que se conoce a sí misma más que a nada en el mundo, aquí está el texto que escribio para el prólogo de la recopilación de sus obras en el que Delibes reconoce que el cáncer no le mató pero mató su capacidad de escribir.
Si ayer hablábamos de cambiar nuestro día a día con una sonrisa, de dos jóvenes que se habían propuesto compartir su alegría, su esperanza, sus sueños en una mejora de la situación, justo hoy, sólo un día después se ha presentado la campaña Esto sólo lo arreglamos entre todos patrocinada por las Cámaras de Comercio, que busca mostrar y repartir esperanza a través de historias verdaderas, historias de gente que sale adelante en tiempos de crisis, de personas que salen adelante a pesar de los obstáculos.
Un conjunto de buenas noticias, experiencias y motivos por los que buscar la alegría y generar confianza para que la situación de España mejore, porque nadie va a venir a solucionar nada por nosotros. En el spot participan tanto rostros conocidos como desconocidos, porque al fin y al cabo esto sólo lo arreglamos entre todos.
Tenía preparado otro post para hoy pero hay veces que el momento te obliga a cambiar de dirección y apostar por algo que está pasando aquí y ahora. Cartier y Ana Aldea han comenzado el día con una propuesta interesante en sus blogs: estar alegres y defender la alegría.
Estar alegres y sonreír en medio de la crisis, en medio del paro, en medio de posibles huelgas, en medio del déficit público, de los temporales, en medio del mundo porque nos guste o no, hay motivos y de sobra para sonreír.
Reconozco que cuando soy optimista puedo ser la persona más optimista del mundo, pero cuando soy pesimista puedo ser la más quejica y la más desesperante, mis amigos lo saben, pero hoy tomo el relevo de esta iniciativa y me he propuesto sonreír, aunque quizás no sea mi día, ni mi semana, esta vida y tener a mi lado a todos esos a los que tanto aprecio se merece una gran sonrisa para hoy y de aquí en adelante, que no es tan difícil.
Y como aportación a esta iniciativa, he creado una lista colaborativa en Spotify con canciones alegres que a mí me animan el día, esas que me hacen bailar o sonreír, las que me ponen las pilas, una lista para que añadáis aquellas canciones alegres.
Mientras tanto, mi timeline en Twitter está intentando hacer de #alegría, trendtopic del día, porque la alegría es sobre todo contagiosa.
Y si hay una canción que representa sin duda alguna el espíritu de la alegría es la mundialmente conocida y mil veces versionada Don’t Worry Be Happy de Bobby McFerrin.