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Para algunas personas, entre las que me incluyo, el cine es como una droga, probablemente menos perjudicial que otras al fin y al cabo. En ocasiones, como en mi 2010, uno lo deja por un tiempo, los motivos pueden ser variados, falta de tiempo para otras cosas, recortes del presupuesto por la crisis, la cabeza llena de pájaros y un sinfín de motivos más. Pero es una de esas drogas que es imposible dejar del todo, a uno comienza a entrarle el cosquilleo en el estómago, el desasosiego, la ansiedad, esa sensación de que nos falta algo y no podemos definir muy bien por qué.
Los últimos meses han sido tan de locos que se me han escapado de cartelera algunas grandes películas que debería haber visto en pantalla grande, y para resarcirme -y saciar el mono, todo sea dicho- me he propuesto un reto, un reto que espero poder repetir a lo largo del año -siempre que haya suficientes películas en cartelera interesantes- y que consiste en comenzar una semana de cine. Una película cada día, dejando un día como comodín por si pasara algo inesperado que cambiara los planes, en total seis películas para ver en pantalla grande en una única semana.
Tras analizar carteleras y cuadrar horarios con mi rutina habitual, esta es la selección definitiva, habrá que ver si se cumple y cómo se cumple, por ahora la semana ha comenzado con Drive, un thriller recomendable y muy diferente a los que han aparecido durante el último año en cartelera. ¿Te animas a hacerlo conmigo?
Día 1. Drive
DIRECTOR: Nicolas Winding Refn
GUIÓN: Hossein Amini (Novela: James Sallis)
PAÍS: EEUU
Día 2. The artist
DIRECTOR: Michel Hazanavicius
GUIÓN: Michel Hazanavicius
PAÍS: Francia
Día 3. El Gato con Botas
DIRECTOR: Chris Miller
GUIÓN: Brian Lynch, David H. Steinberg, Tom Wheeler, Jon Zack
PAÍS: EEUU
Día 4. La fuente de las mujeres
DIRECTOR: Radu Mihaileanu
GUIÓN: Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc
PAÍS: Francia
Día 5. El topo
DIRECTOR: Tomas Alfredson
GUIÓN: Bridget O’Connor, Peter Straughan (Novela: John le Carré)
PAÍS: Reino Unido
Día 6. La dama de Hierro
DIRECTOR: Phyllida Lloyd
GUIÓN: Abi Morgan
PAÍS: Reino Unido
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La mayor parte de la gente comienza el año el próximo 1 de enero, yo lo comencé este 28 de diciembre como cada año. Este año ha estado repleto de altibajos, personales, familiares y laborales. He vivido momentos imposibles de olvidar, he viajado más que nunca, he sentido más que nunca, me he sentido más querida que nunca, he compartido momentos inolvidables con amigos y amigas, pero también he llorado demasiado (y no sólo de alegría) y he echado mucho más de menos a muchas más personas, lugares y situaciones del pasado. Lo importante es que hoy, a cierre del año, la caja sale con saldo positivo. Todo lo sufrido ha dejado una huella imborrable en aprendizaje y experiencia personal (puede incluso que algo de sabiduría) y todo lo compartido ha dejado sonrisas y carcajadas de momentos inolvidables, de esos que se marcan en la retina y se eternizan para siempre. Probablemente no diría que el 2011 ha sido mi año ni que los 28 fueron mi mejor edad, pero, aunque no volvería a vivirlo sé que era un año necesario, un año intenso, de emociones fuertes, una tras otra, de sentimientos aún más fuertes, uno tras otro, de decepciones también para recordar, una tras otra, pero ha sido, sobre todo un año de Crecimiento Personal, así en mayúsculas y en negrita, un año de esos que te destruyen, deconstruyen y reconstruyen así, todo en uno. Y en esa reconstrucción se dejan fuera los vicios adquiridos, las muletillas molestas, las poses prefabricadas, los escudos antimiedos y todo lo demás para volver a ser una misma, y lo bien que sienta reencontrarse.
Conozco a personas que deciden hacer recuento y propósitos el 1 de septiembre y otros el día que comienza la primavera o con el fin de año chino. El 28 de diciembre es mi 1 de enero particular, es el momento de mirar atrás, de comenzar de cero, de prometer y proponerse nuevas metas. El año que viene por estas fechas habré comenzado la treintena y me parece un buen momento para poner, por escrito y en primera persona todo aquello que tengo que hacer (sí o sí) antes de que eso suceda.
Es una lista de objetivos irrenunciables, es decir, ninguno de ellos puede quedarse sin superar a 28 de diciembre de 2012 porque ya no pueden retrasarse más, y este blog queda como prueba escrita de mi compromiso real con ellos. ¿Te apuntas al viaje conmigo? El orden no implica prioridad u orden de realización, es aleatorio y un tanto caótico como su autora.
- Saltar en paracaídas
- Aprender a tocar alguna canción entera (una al menos) con la guitarra
- Leer al menos una novela al mes
- Matricularme en el máster que llevo retrasando tres años
- Escribir un libro (malo, peor o aún peor, pero escribirlo)
- Viajar a La Palma (con o sin Indianos)
- Ver la película de Los Goonies y volverlo a intentar con la Guerra de las Galaxias (sí, reconozco que soy de las pocas que se quedó dormida)
- Volver a estudiar alemán
- Conocer un nuevo continente (posiblemente Asia)
- Hacerme por fin ese tatuaje
- Escribir un email que he ido retrasando durante dos años
- Terminar de decorar la habitación y terminar ese cuadro del salón
- Aprender a hacer ganchillo y guardarmelo como futura herencia de mi abuela
- Decir más a las personas que quiero, que las quiero
- Y en el trabajo, relativizar el estrés y pararme a hacer balance personal una vez al mes
Son quizás demasiados, pero todos, absolutamente todos son realizables, así que es preferible tener muchos objetivos que cumplir, que quedarse corto y dejar que la vida pase. O eso creo.
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Un día, cientos de países del mundo, millones de personas viviendo sus vidas, sus historias, todas esas vidas que no salen en la televisión, que no son noticia, pero están ahí, ocurriendo, día tras día. Y uno de esos días, alguien decide darles luz, a todas las historias de un día, a todas las historias que ocurrirán dentro de 53 días 20 horas y 57 minutos en el momento en el que este post comenzó a escribirse.
Un proyecto que ya tuvo lugar hace casi un año, el pasado 10 del 10 de 2010, y que volverá a repetirse el 11 de noviembre de 2011 (11.11.11) en el que directores de documentales, estudiantes y otros ciudadanos del mundo participarán para grabar un día de la vida humana, un grano de arena para formar un mosaico humano que quede grabado en una pieza de vídeo única con etiquetas de geolocalización que marcarán el dónde y cuándo se grabó cada una de las escenas, One day on Earth.
Internet ha hecho posible que cientos de ciudadanos y todas las organizaciones sin ánimo de lucro que participan en el proyecto puedan ver reflejado, al menos por un día, lo que verdaderamente sucede en el mundo, al margen de los medios de comunicación y del agenda setting de los telediarios, al margen de lo que quieren contarnos, para tomar su propia voz y mostrar la riqueza y la pobreza o mediocridad de las personas -de las de carne y hueso- y de la naturaleza, siempre sorprendente. ¿Te animas a participar?
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