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Slow – La vida en movimiento, con otro punto de vista

Ξ 17 August, 2011 | → 1 Comentario | ∇ Sin sección |

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Dejar de correr, de trabajar, apartar la ansiedad, escuchar, sentir, ver cómo dos niños dan patadas a una pelota alrededor de una fuente medieval, sonreír y disfrutar de cada detalle de las escenas que pueblan nuestra vida, ralentizar el mundo, parar.

¿Te imaginas si fueras capaz de mirar el mundo como lo hace David HJ Lindeberg? ¿Si pudieras disfrutar de la magia de los detalles y ampliarlos hasta el infinito, observando los colores, los brillos, la luz que los rodea? Si te dejaras inundar por las millones de párticulas en las que puede dividirse una simple gota de agua, si te dejaras salpicar por la vida…

Liquid & Particles in Super Slow Motion (2000-4000 fps) – Twixtor – David HJ Lindeberg

 

Víctimas de la “enfermedad del tiempo” (Time sickness como la llamó el estadounidense Larry Dossey en 1982), pasamos nuestros días con la sensación de que el tiempo corre demasiado rápido, de que nunca tenemos tiempo suficiente para nada, de que la única forma de llegar es hacerlo más rápido, en menos tiempo, acelerar el motor. Necesitamos estar informados, hiperconectados, responder correos electrónicos, organizar reuniones, hacer llamadas de trabajo, acudir a eventos, la cultura de internet nos ha arrastrado hasta el “no eres nadie si no sabes lo que ha pasado en el mundo hace una milésima de segundo”.

Las sociedades occidentales del siglo XXI viven en una intensa carrera por embutir el mayor número posible de cosas por hora, pero, como dijo Carl Honoré, “a medida que nos apresuramos por la vida, cargando con más cosas hora tras hora, nos estiramos como una goma elástica hacia el punto de ruptura”.

En una charla debate en 2009 en Madrid, tuve la suerte de estar sentada justo en frente de Honoré. Su mirada al infinito pero segura, la forma en la que articulaba las palabras, la manera en la que se sentaba en su silla, y el cómo respondía impasible al acelerado ritmo de las preguntas de los periodistas y  todo él eran un verdadero “elogio de la lentitud” -como el título de su libro-. No se dejó contagiar por la prisa, por las voces aceleradas, por la carrera de la información, del último minuto, era la prueba viviente de que cambiar es posible, de que el Movimiento Slow -como se llama a esta forma de vida que intenta saborear los detalles y desacelerar el día a día- no es sólo una idea en manos de cuatro locos.

Si por el contrario, el vídeo de David HJ Lindeberg te produce ansiedad, estrés, nervios, has intentado pasar por alto partes para terminar de verlo cuanto antes, si estás leyendo este texto apresudaramente o quizás ya has dejado de leer -no por aburrimiento, sino por prisa- los síntomas comienzan a ser visibles. Y el problema no es vivir así, el problema es que el cuerpo tiene unos límites que no nos permiten hacerlo.  Los príncipales síntomas de la “enfermedad del tiempo” son migraña, trastornos del sueño y principio de depresión.

Si le pedimos a nuestros cuerpos, a nuestra mente, a nuestro corazón, que sea capaz de correr para ir más rápido que el reloj hasta quedar exhaustos cada día, si le pedimos que dé cuatro veces más de lo máximo que podría llegar a dar en 24 horas, probablemente las alarmas comenzarán a saltar, si no lo han hecho ya.

Vísteme despacio que tengo prisa

Un artículo de El País explicaba en 2006 que  “los teóricos de la lentitud apuestan por impulsar un cambio de prioridades y conseguir que los bienes materiales sean menos importantes que contar con tiempo suficiente para disfrutar de la vida”.  No significa trabajar menos, ser menos eficiente, más perezoso o ganar menos dinero, no significa dedicarse a la vida contemplativa, renunciar a los electrodomésticos que nos facilitan la vida o ir siempre caminando al trabajo -vivas donde vivas-.

 

Vivir más lento, no quiere decir vivir peor o menos cómodamente, trabajar más lento, en muchos casos,  es precisamente lo contrario, ya lo dice el refrán “vísteme despacio que tengo prisa”. Vivir más despacio es disfrutar más de lo vivido, dedicar un rato por la noche a leer un cuento a nuestro hijo, una hora para pasear por la playa y contemplar el atardecer, es dedicar un tiempo al día para cocinar un plato en la forma tradicional, es llamar a nuestros amigos para saber cómo están, es cambiar la hora del reloj y decidir en qué momento del día estás ahora, es sentir con cada hueco de tu piel esa caricia sin pensar en lo que podríamos estar haciendo, es reírse con una buena comedia y llorar con una novela dramática, sin el apresuramiento del que sabe que entre página y página están volando los minutos.

Vivir más despacio es, en definitiva, respirar. ¿Te animas?

 

Navidad del siglo XXI

Ξ 25 December, 2010 | → Sin comentarios | ∇ Sin sección |

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¿Cómo habría sido el nacimiento de Jesús si hubiese sucedido en nuestra época? Serían los mismos María y José, harían las cosas de la misma forma en la que lo hicieron entonces. Rotundamente no. Probablemente el siguiente anuncio es un poco exagerado, probablemente la navidad no sería exactamente así, pero sí muy similar ¿no creen?

Si tengo que buscar un lugar, acudo a Google Maps, en internet busco también hostales dónde quedarme, organizo eventos e invito a los amigos por el Facebook y ya hay muchas cosas que compro a través de la red, incluso para hacer regalos. ¿Por qué no iban a hacerlo José y María y los Reyes Magos? ¿Por qué no iban a contarse las cosas por email si el otro no responde al teléfono? ¿No anuncian nuestros amigos que acaban de tener un nuevo hijo, un sobrino, un primito y hasta un nuevo coche a través del Facebook? ¿Por qué ellos no iban a hacer lo mismo?

Por eso, porque realmente el nacimiento de Jesús habría sido igual, pero las formas muy diferentes, hoy 25 de diciembre, les dejo un vídeo sobre cómo sería una Navidad Digital.

Nota: el vídeo está en portugués, pero se entiende sin ningún problema, que lo disfruten y ¡feliz no navidad! (que es la única en la que creo).



 

Los Seis Días – Te odio

Ξ 23 July, 2010 | → 5 Comentarios | ∇ Sin sección |

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Una vez, en un hotel de una escapada secreta, le dije a una amiga que cuando estaba triste sólo escuchaba canciones tristes, más tristes aún, que aquellas canciones pausadas, nostálgicas, melancólicas, no lo eran tanto. Que a veces una sola palabra puede cambiarle el sentido a una canción entera, que a veces una sonrisa o una foto graciosa de unos pies en un concierto podía conseguir que una canción con una letra clara, dura, con una llamada de socorro escrita entre líneas, se convirtiera, ya sin más, en un tema alegre.

Los Seis Días son un grupo catalán formado por Nereida (voz), Aína (guitarra y coros), Nat (bajo), Alba (teclados y sintes), y Aimar (batería), cuatro chicas y un sólo chico que algunos ya clasifican como el grupo revelación del indie español del 2010. Sus letras son afiladas y melodramáticas, pero también dulces, melancólicas, un pop del que se hace con esmero y se disfruta en cada nota, acordes que pueden provocar lágrimas, pero que, a su vez, pueden marcar el mejor momento de muchos meses.

Te odio, su primer single es también la canción que da título a su gira y abre su disco Lunes producido por Ricky Faulkner. En la grabación del tema -y del videoclip- han contado con la colaboración de Santi Balmes, componente del también grupo español Love of Lesbian, una aportación de lujo para una formación que ya cuenta con un gran número de fans también en Latinoamérica.

Una oda a la sinceridad, al desahogarse cuando se es necesario, un odio que les ha brindado el amor de muchos seguidores en todo el mundo, y la entrega del grupo en conciertos íntimos, de tú a tú, en los que susurran canciones al oído, o al mar.

 

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