“Madrid is like a glue”

Ξ 26 March, 2008 | → Sin comentarios | ∇ Personajes |

-

Son las 11.30 de la mañana en el metro de Madrid. Él prefiere no decirme su nombre, su español no es del todo bueno pero se las apaña para explicarme que Madrid es como el pegamento, que cuando uno viene y lo conoce es díficil volver a salir. Le miro y sonrío, seguramente habrá muchísimos españoles e hispanohablantes residentes en Madrid que no habrían podido explicarlo tan bien. No me queda claro si aún desvaría por el efecto del alcohol o si simplemente es así en realidad. Alega estar cansado y habla con dificultad, dejando silencios eternos entre una frase y la siguiente.

- El tiempo estaba bien, estaba fresco, ni frío ni calor y ahora….

Lleva el suficiente tiempo en Madrid como para saber dónde está el Corte Inglés de Goya, y preguntar si hoy abre, pero no lo suficiente como para llegar a entender que en España los comercios no abren en domingo.

-¿Hoy es sábado o domingo?- me pregunta contrariado- ¿y entonces aquí en Madrid, España, las tiendas no abren los domingos?

No, aquí las tiendas no abren hoy -con la excepción ahora del centro madrileño-, y parece que eso, visto desde los ojos de un surafricano resulta algo muy extraño. Sin saber muy bien por qué, mira al suelo, reflexiona y luego me pregunta si el Real Madrid jugó ayer o juega hoy. Me avergüenza reconocer que no tengo ni idea, la semana santa nos ha trastocado a todos un poco, aunque intuyo que el estado de él viene de algo mucho más profundo.

Hace poco más de un mes su país tuvo que enfrentarse a su situación actual cuando un periodista de la BBC mostró al mundo su lado más negativo en el documental No more Mandelas (No más Mandelas). A la Suráfrica del documental le falta estabilidad democráctica, un sistema judicial independiente, un crecimiento económico o atractivo turístico, le faltan muchas cosas para dejar de ser un país a la deriva que se perdió tras desaprovechar los logros de Nelson Mandela.

Hace menos de dos semanas, el video que saca a la luz cómo varios estudiantes se burlan de una empleada de la residencia de la universidad por el color de su piel ha despertado de nuevo los conflictos raciales que, aunque a menudo se niegan a aceptar, siguen formando parte del día a día de un estado que el mundo ha dejado olvidado mientras intenta resolver a duras penas sus problemas.

Él se levanta y comienza a vocear por la liberación de Suráfrica, por la libertad y la democracia en este vagón de metro y en un inglés que la mayoría de los que le acompañan no llegan a entender.

- Más de 20.000 niños en las calles ¿entiendes? - y me escruta con esos ojos grandes que destacan sobre su piel morena.

Intento entender lo que quiere contarme pero aún no es capaz de explicarlo con claridad. A pesar de todo, me queda claro que él intenta sobrevivir en esta ciudad española pero no puede evitar pensar en el país del que procede y lo que allí sigue sucediendo.

 

La esperanza de Blas Láiz

Ξ 27 February, 2008 | → 1 Comentario | ∇ Personajes |

En enero de 2007 cinco personas, tres musulmanes y dos españoles, se sentaron a discutir sobre el verdadero origen del problema que supone la inmigración africana que llega a España y las posibles vías de actuación para mejorar el entendimiento entre ambas culturas. Fue entonces cuando surgió la Asociación Annur para el Desarrollo y el Entendimiento Hispano Africano con Blas Láiz a la cabeza. “Annur significa Luz en árabe. Nos pareció un nombre muy simbólico para el proyecto que teníamos entre manos”.

A Láiz se le enciende la mirada cuando habla de este proyecto al que está dedicando tanto esfuerzo porque se le brinda la posibilidad de contarle al mundo que aún se puede hacer mucho para ayudar. Este leonés afincado en las Islas Canarias tiene claro que nadie es inmigrante voluntariamente: “la falta de formación, la escasez de trabajo o razones políticas suelen estar entre los motivos por los que una persona decide arriesgar su vida en un difícil camino que concluye con las llegadas de los cayucos”.

Blas Láiz Sallo

Láiz habla con tranquilidad, sus más de 40 años dedicados a la enseñanza y su experiencia como poeta y narrador le han otorgado una envidiable habilidad para contarnos su experiencia y hacernos partícipes de ella. “Cuando decidí ir a ver la situación en Matamaulama en Mauritania sabía que no iba a encontrarme con nada agradable, allí la pobreza no es relativa sino absoluta, no tienen de nada. Llega al extremos de que los niños no van a clase porque no tienen lápices o cuadernos para estudiar.”

“Darles una esperanza de vida, algo con lo que mantener a sus familias, es la única solución a la llegada de cayucos”

 

(más…)