Agosto puede ser un buen mes para comenzar un nuevo ciclo, el que comienzo hoy en LaProvincia.es. Me incorporo al equipo web de un diario con casi 100 años de historia, y aunque no es la primera vez que paso por la redacción de este periódico -porque ya colaboré con ellos durante mis años de universidad- el proyecto al que me incorporo es tan ilusionante que me siento como si realmente fuera totalmente nuevo.
Me incorporo a la redacción como redactora y community manager (o responsable de comunidades online), lo que para mí supone reunir en un puesto los conocimientos adquiridos académicamente – e incluso retomar mi “yo marketiniano” que tenía semiabandonado durante los últimos años-, además de todo lo aprendido con la experiencia.
Y si el proyecto es ilusionante, el equipo de trabajo y las personas con las que trabajaré lo hacen aún más grande si cabe, algunos de ellos a los que tengo que agradecer, en primer lugar, el respaldo que supone para mí la confianza que han depositado en mí para este puesto.
Tras el período de adaptación y de planificación que todo comienzo conlleva, espero empezar el curso con la felicidad que me aporta estar en un puesto que requiere de mí grandes dosis de creatividad (que espero poder dar), y con la satisfacción que supone el realizar un trabajo del que creo que voy a aprender constamente.
Nota: Hoy me gustaría también agradecer a aquellos que me han ayudado a que este nuevo ciclo en LaProvincia.es haya sido posible, como a Antonio Cartier que en su momento me animó a participar de las conversaciones globales y luego fue mi mejor mentor, o a mis compañeros de Canariasaldia.com por darme la oportunidad de aprender con ellos y poner en práctica ideas que me servirán en mi futuro profesional.
Chico tomando el sol en Playa del Inglés (Gran Canaria)
Llega agosto y en Europa la mayor parte de las grandes ciudades se quedan vacías por el éxodo a la playa de todos aquellos que tienen la suerte de poder disfrutar de unas vacaciones.
Se multiplican los anuncios en televisión y los avisos gubernamentales sobre la necesidad de cuidar la piel, de protegerse ante el sol, de usar protector solar. Las indicaciones en este sentido no tienen fin: colocarse el protector al menos media hora ante de la exposición solar, repetir el proceso después de baños prolongados y tras varias horas en la playa -o en la piscina o en la montaña-, usar un factor de protección solar alto para los niños y las personas con la piel muy blanca, no tomar el sol entre las 12 y las 16 horas, y así hasta el infinito.
El miedo a los posibles cánceres de piel no ha hecho sino incrementar el miedo a los efectos del sol, pero también los rumores sobre la exposición o sobre el efecto que tienen los protectores sobre nuestra piel. ¿Crees que sabes realmente qué significa y para qué sirve una crema con Factor de Protección Solar 15?
La mayor parte de la gente sólo sabe que cuánto mayor sea el Factor de Protección (FPS) mayor será la protección, pero poca gente sabe cuánto mayor será esa protección. Por un lado, un mismo factor de protección no protege igual a todas las personas, sino que el efecto o la pantalla de protección que ejerza dependerá del tipo de piel de cada uno.
Una persona con una piel excesivamente blanca o delicada que tarda un minuto en quemarse al sol, si utiliza un protector con FPS 15, debe saber que el tiempo máximo que ese protector tendrá efecto sobre su piel y evitará que se queme serán 15 minutos. Si la piel de otro tarda 10 minutos en quemarse al sol ese protector le protegerá durante 150 minutos y así con todos los demás.
Así la protección se podría clasificar en mínima (FPS 2 al 11), moderada (12 al 29) y alta (más de 30), pero los expertos advierten que la diferencia entre un protector de 30 y uno de 60 o más suele ser mínima, aunque el precio de los productos aumenta considerablemente. En estos casos, y ante la duda, es mejor preguntar al médico o farmaceútico a la hora de escoger.
Las variantes de la radiación ultravioleta
Otro detalle a tener en cuenta es que el tiempo en el que una piel tarda en quemarse varía según el índice de radiación ultravioleta (UVI) que cambiará según el lugar y las condiciones atmosféricas. Por ese motivo, una persona tardará más en quemarse en Asturias que en Canarias, porque el UVI de las Islas es mayor (en la consulta diaria a 1 de agosto de 2010 el índice es de 9 -muy alto- para la mayor parte de las provincias peninsulares españolas frente al 11 -extremo- del archipiélago canario).
Además, según el tipo de protector soportará baños de 15, 20 ó 40 minutos, algunos incluyen esta información en los recipientes y otros no. Los médicos recomiendan siempre que se pueda repetir la dosis de protector tras un baño en el mar o la piscina.
Pero, la dificultad no acaba ahí. Los rayos que pueden quemar nuestra piel pueden ser de dos tipos UVA o UVB. Los rayos UVA son los responsables de la pigmentación de la piel y del bronceado de retardo, por otra parte los rayos UVB tienen más energía, pero penetran poco en la piel. Los efectos de los rayos UVB son a largo plazo, son acumulativos -aquello que las abuelas describían como la memoria de la piel-, y por eso son los responsables de las quemaduras y del cáncer de piel. Por eso, cuando una persona se quema reiteradas veces en su juventud, hay más posibilidades de que la piel genere un cáncer, aunque haya estado protegida el resto de su vida. Muchos de los protectores ya incluyen la protección contra ambos tipos, pero no está de más revisarlo siempre antes de comprar.
Tomar el sol, aunque es bueno para la salud, relaja y además mejora el aspecto, no es una actividad que deba hacerse sin tener en cuenta los cuidados necesarios para que a corto o a largo plazo no deje efectos perjudiciales en la pie
Nueve de cada diez individuos dicen amar el chocolate, el décimo miente.
Así comienza la publicidad de una conocida marca de chocolate, yo no me atrevería a ponerla en duda, aunque la afirmación parece exagerada. Una persona toma 5,4 porciones de media al mes, los que tienen depresión toman 8,4 porciones al mes, yo tomo al menos una porción al día, y conozco algunos que me superan con creces. ¿Realmente existen unas normas generales sobre cuánto chocolate necesita una persona? ¿Existen unos criterios generales sobre el efecto que el chocolate tiene en cada uno? Lo dudo.
Está demostrado que el consumo de chocolate produce bienestar, sobre todo en las mujeres. Algún estudio asegura que las mujeres que consumen chocolate ven incrementada su líbido y por eso tiende a relacionarse este producto con los afrodisíacos, pero en muchos otros casos no se percibe variación, y si la hubiera ¿por qué se produce sólo en las mujeres? Posiblemente no exista ningún producto alimenticio sobre el que circulen tantos rumores, pero por lo que sea el chocolate tiene algo que “engancha”.
El chocolate es un producto alimenticio que surge como resultado de la mezcla de ázucar y una pasta y una manteca procedentes de la semilla del árbol del cacao. Sobre esa base tan simple se han creado miles de derivados, algunos obtenidos a través de la introducción de nuevos ingredientes y otros que varían la forma de presentación, elaboración o el porcentaje de los ingredientes usados en la mezcla: las combinaciones son infinitas.
Este dulce, por sus componentes calóricos, genera un aumento de la energía vital, pero también tiene efectos euforizantes y estimulantes por un componente llamado feniletilamina que pertenece a la familia de las anfetaminas. Es este el origen de la “supuesta adicción” que ha sido negada por los expertos y desacreditada por numerosos estudios, porque aquellas personas que están acostumbradas a consumir dosis cantidades considerables de chocolate, sienten la necesidad de tomarlo en momentos en los que no se encuentran bien, para evitar de forma pasajera esa sensación. Pero, repetir y probar algo que te hace bien ante una “caída emocional”, no es suficiente argumento para demostrar que el chocolate produce adicción.
Propiedades antioxidantes, remedio para la piel, anticancerígeno, con beneficios para el sistema circulatorio, reducción de los síntomas del síndrome premenstrual -regalen bombones a sus novias en estos momentos- y sus efectos como estimulante cerebral son algunos de los beneficios a la salud que se le atribuyen, y su aportación a la obesidad, su peor desventaja. El chocolate se ha convertido, independientemente de los datos científicos en un alimento de placer.
Si los científicos aseguran que no es afrodisíaco, la gente cuenta historias que argumentan lo contrario; si la creencia popular apunta que es sustitutivo del sexo, seguirá siéndolo, digan lo que digan los expertos. Los médicos han recalcado que en muchos casos, no se trata siquiera de lo que aporta el chocolate, sino lo que pensamos que aporta, lo que lo convierte en el placer más compartido del mundo.