Si mi habitación hablara, escaparían gritos, llantos y gemidos de todo lo vivido aqui por algún pobre y triste inquilino que vivió entre estas cuatro paredes.
He bajado a la cocina a por sal para limpiar la habitación y poder hacerla mía. Una chica estaba allí sentada sobre la mesa de la cocina, sí, literalmente encima de la mesa. Tiene una mirada profunda, de esas que te calan los huesos. Me ha gustado, me ha hecho sentirme viva, se llama Brigit y cuando le he preguntado su nombre y dónde podría encontrar la sal creo que se ha asustado por verme allí a la entrada de la cocina, debía estar ensimismada con sus cosas. No he querido molestarla, la veía concentrada en sus pensamientos, dentro de su propio mundo….
He dejado puñados de sal por cada esquina del cuarto para limpiarlo y he encendido incienso. Lo dejaré así un par de días para limpiar así que ahora me bajo al salón a dormir al sofá.