Rosa en la pared

Llevo cinco horas en este sitio y he pasado tres discutiendo con la chica de recepción. Me había asignado una habitación con tres chicas más porque dice que todavía era demasiado joven para tener derecho a una habitación individual. No podía creérmelo. Demasiado joven, ojalá ella tuviera a su edad la madurez que yo tengo ahora, ¡que se deje de memeces!

Al final he tenido que chantajearla, así que me tocará hacer su turno en recepción los viernes por la mañana a cambio de dejarme esta habitación mientras no esté asignada a nadie. Pero realmente no sé si he hecho un buen negocio.

¡¡Esta habitación tiene las paredes pintadas de color ROSA!!! ¿A qué imbécil se le puede ocurrir pintar una habitación de rosa? Voy a tener que empezar por ir a buscar pintura para cambiarla antes de deshacer la maleta. No sé, a lo mejor puedo colar los gastos como material artístico, al fin y al cabo voy a redecorar esta habitación tan cursi… Esto debería contar como mi primera obra.

Lo malo va a ser encontrar un sitio dónde dormir cuando termine, porque no me parece tan buena idea pasar la noche aquí esnifando el olor a pintura, y no creo que esta gente vaya a ofrecerme sus camas, … De todas formas, tampoco las necesito.

Bueno, al menos las vistas de la habitación están de puta madre, última planta, final del pasillo, con ventana a los tejados de Madrid. La chica me ha dicho que la últimas dos personas que vivieron aquí no tuvieron demasiada suerte ni en la residencia ni fuera de ella con sus obras. Por eso ninguno de los “mayores” quiere ocuparla.

Yo no creo en las supersticiones, así que no me importa la vida de los que vivieron aquí antes que yo, pero si hay algo que dé mala suerte en esta habitación, debe ser el color de la pared.

Joder, tengo que salir de aquí, este rosa chicle me está mareando.


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