QQN 111

Cuando tenía 14 años, si es que a alguien le interesa, empecé a sufrir una extraña enfermedad por la que me convertía totalmente en otra persona. Mi cara, mi cuerpo, mi voz, mis pensamientos y mi conciencia se alteraban por completo, cambiaba de arriba a abajo. Nadie sabía lo que pasaba.

Como nos suele pasar en la adolescencia, lo ocultamos y creemos que es algo normal, que le pasa a todo el mundo, que seguramente a todos les ocurra algo parecido. Pero cuando mis padres me llevaron a ver a un médico, y observó cómo me convertía en un irlandés pelirrojo ante sus propios ojos, la cosa cambió.

Al parecer esa enfermedad ya era conocida. El doctor la nombró enseguida: se trataba del ‘Síndrome de Rapaport’, por la cual una persona sana se convertía abruptamente, en un espacio reducido de tiempo que podía durar entre quince minutos y una hora entera, en un irlandés pelirrojo de aproximadamente metro ochenta de alto.

Desde entonces tomo estas medicinas, la QQN 111. Una cada noche, antes de dormir. Eso me mantiene a salvo. De nuevo no parece casualidad: mi habitación, mis medicinas, la sonata de Beethoven, todo lleva la misma numeración, por alguna razón que aún no alcanzo a comprender.

El miedo a volver a convertirme en Rapaport me aisla del resto del mundo. Por eso dejé de estudiar, dejé de concursar en las boleras de mi pueblo. No quería estar en contacto con el resto del mundo. Tenía miedo de que vieran a Rapaport. Por eso siempre he estado solo, por el miedo a que él se apodere de mí de nuevo.

Hoy he bajado a la planta baja. Al fondo de la sala vacía había una silla y un equipo de música. Bach sonaba a través de él, y no a través de ningún violoncello.

Vuelvo a sentirme solo…


Un comentario hasta ahora, ¿Y tú? ¿No tienes algo que decir?

  1. Alnitak dice:

    Leer esto después de ver un capítulo de Perdidos, es como seguir con el siguiente capítulo. Y eso que no te gusta…

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