Dorothy

Anoche tuve un sueño rarísimo. No recuerdo nada, pero parece que el haberlo pasado tan mal durante la noche ha mitigado el dolor de cabeza que tenía de ayer.

No pude evitar que cierta desesperación me dominara en los primeros momentos de la mañana. Antes de desayunar bajé directamente a recepción. Quería probar suerte, deseando que hubiese correo para mí, y que se encontraran las dichosas pastillas.

Dorothy me atendió con suma atención. Me encanta esta mujer, me despide un sentimiento maternal que resulta maravilloso. En ese ambiente de confianza que me brindaba, y bajo la angustia que vivía y no podía compartir con nadie, le expliqué mi enfermedad muy por encima, y el cómo las pastillas ayudaban a mitigar ese efecto.

En cuanto mencioné la QQN, ella empezó a rebuscar en las casillas, como si le sonara de algo. Y entonces surgió un milagro que aún no he llegado a comprender del todo.

De una de las casillas de las habitaciones, sacó una caja medio usada de la QQN 111, como por arte de magia, y me la entregó sin dudarlo. Resulta que esa caja llevaba meses en recepción sin nadie haya reclamado aún su pertenencia.

Puede alguien más usar la QQN aquí, en este lugar? Cuando me empecé a informar sobre el medicamento, lei que algunos médicos la recetan para dolores de cabeza, para ciertas enfermedades mentales e incluso contra el estrés, pero se trata de una sustancia bastante potente y de una medicina bastante cara.

Y bendita Dorothy, que me ha salvado la vida! Hay pastillas al menos para una semana entera, tiempo suficiente para que llegue la carta de mi padre y reponer esta media caja para cuando el dueño venga a reclamarla. Sé lo mal que se pasa sin ellas.

Regresé a mi cuarto aliviado y agradecido. Ahora sí respiro, ahora puedo respirar tranquilo, y sonreir. Puedo pensar, puedo respirar profundamente, apreciar la brisa suave del exterior y oler las sábanas blancas limpias, recién puestas.

Se me ocurrió darle las gracias a Dorothy a través de mi balcón. Abrí la ventana, donde puedo ver lo que yo llamo la Alhambra: la ventana que da al patio trasero de la recepción, a modo de patio interior andaluz.  Encendí mi equipo de música y, esperando que ella lo escuchase, pulsé play…

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Me encanta esa mujer. Y me encanta su nombre. Creo que la próxima película que proyecte en mis sesiones nocturnas tendrá algo que ver con ella…

Ya recuerdo, por fin: Anoche soñé con el Quijote.


Un comentario hasta ahora, ¿Y tú? ¿No tienes algo que decir?

  1. Jefferson Pastorius dice:

    Qué bella versión! A Brigit le gustará!

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