En esta realidad invisible suceden cosas curiosas. Hoy me he encontrado con un vendedor ambulante que transportaba un carrito completamente vacío. Picado por la curiosidad me acerqué a preguntarle qué vendía.
- Trocitos de nada -me respondió sin inmutarse-
- ¿Trocitos de nada? – pregunté alterado- ¿pero cómo puede vender nada?
- Verá, déjeme explicárselo. Ya queda poco para que se agote todo y cuando la gente ya tenga todo necesitará la nada.
- ¿Y qué hago yo con un trocito de nada?
El vendedor me miró fijamente a mis ojos invisibles y me dijo:
- Guardarlo como un tesoro, pues a medida que se vaya acabando todo, su nada se irá haciendo cada vez más grande y podrá venderla a precio de oro.
- ¿Y qué hago con el dinero cuando sólo quede nada?
-Pues comprar más nada.
Quedé tan convencido que le compré un trocito de nada.
- ¿Se lo envuelvo?
- Sí por favor
- El papel de envoltorio se lo regalo.
- Gracias.