Estaba sentado en una de las mesas. El tiempo parecía haberse detenido de nuevo, y mis pensamientos eran tan profundos que apenas escuchaba los sonidos de la cafetería.
Y entonces levanté la mirada y estaba ahí, delante mío, mirándome, como si se hubiera topado conmigo de repente, con un enorme 1 en su camiseta blanca reluciente, y una coleta sosteniendo su enorme pelo largo que llegaba casi hasta su cintura.
Y justo entonces el chico se abalanzó sobre ella de sorpresa, fundiéndose con ella en un abrazo inmenso. Él la apretaba con fuerza. Ella miró a una de las ventanas, hacia mi Alhambra, la que yo veo desde mi cuarto todos los días, y que a partir de hoy sólo me recordará a ella.
El chico dejó de apretarla, pero siguió apoyado en ella. Y entonces pude escuchar, por fin:
- “Vamos a llegar tarde, Eli.”
Y se marcharon juntos.
Cuál será su nombre? Ahora tengo las tres primeras letras. La e, la ele y la i. Pero hay tantas posibilidades que pueden formar su nombre completo que no consigo decidirme por uno solo. Hay tantos nombres posibles, tantas alternativas, tantos mundos por inventar junto a ella, tantos como sentimientos ha despertado en mí su coleta larga, su camisa reluciente y esa mirada perdida que, por fin, finalmente, ha acabado por encontrarme.