Mi habitación ha sido tomada. Llevo toda la semana durmiendo en la sala número seis. He aprovechado que por aquí no pasa nadie y que hay un cómodo sofá. Extrañamente no hay ningún rastro del piano donde vi tocar al irlandés, lo cual me confirma en la sospecha de que todo fue producto de una alucinación. Tendré que preguntarle a Julia dónde consiguió aquel licor ruso.
Por lo demás tenemos nuevo trabajo para el Taller: “Literatura fantástica”. Hemos estado toda la semana repasando a los clásicos del género. Yo, en concreto, tengo una predilección especial por Julio Cortázar que creo supo aunar toda la tradición pero introduciendo lo fantástico en lo cotidiano.
El profesor insistió mucho en la verosimilitud del relato, que si bien en toda obra de ficción es necesaria, en este género lo es aún más ya que es necesario que el lector pueda creerse lo que le estamos contando.
A mí me vino a la memoria un ejemplo magistral de verosimilitud en el relato, que sin embargo, no pertenece a la literatura sino al cine. Me refiero a la película “El ángel exterminador” de otro de los maestros: Luis Buñuel, en la que uno se pasa toda la película buscando cuál es la razón de que aquellas personas no se atrevan a abandonar el salón de la casa, cuando no parece haber ningún motivo aparente que se los impida. La genialidad para mí de la trama reside en que Buñuel te hace creer que realmente sí que existe algo más allá de lo visible que los tiene allí encerrados y que corresponde al espectador averiguarlo.

Jefferson Pastorius dice:
Hombre es que lo que es la burguesía, quieras que no…
Apr 17, 2009, 12:30 amLeopoldo dice:
…su discreto encanto
Apr 17, 2009, 12:35 am