La sala número seis

El licor que trajo Julia debía ser fuerte porque lo que me sucedió de vuelta a mi habitación no sé si fue producto de un delirio alcohólico.

         Pues bien, como digo regresaba a mi cuarto después de haber pasado una agradable velada. Zoe nos había mostrado sus fotos y por fin había conocido a Brigit, que habló apasionadamente del videoarte. Salí de allí con la sensación de haber aprendido cosas nuevas y con ganas de seguir compartiendo inquietudes con mis compañeros.

         De pronto me topé con una puerta en la que no había reparado hasta ahora, una placa indicaba que era la sala número seis. La puerta estaba entreabierta y de su interior provenía una bella melodía que alguien tocaba al piano. Me atreví a curiosear y miré por la rendija. Quien tocaba era un tipo pelirrojo, con aspecto de irlandés, que parecía estar completamente inmerso en su música.  Me sorprendió la pasión que comunicaba con cada uno de sus acordes. Tuve ganas de acercarme pero no fui capaz.

         Y no sé por qué recordé lo del Quijote en mi blog, y pensé en el amor y en la locura y en aquel relato de Chejov…


Tu comentario

Writing Blogs - BlogCatalog Blog Directory