Sin saber…

Me despertó un ruido.  Serían las tres de la mañana. Apenas debía de hacer una hora que estaba dormido. Quizá menos. Me levanté aturdido. Y allí estaba. Una chica. No puedo decir quien era, apenas la reconocí. Apenas había luz. Y estaba llorando.

Me acerqué a ella. La cogí y la abracé. No puedo soportar ver a llorar a la gente, y menos a una chica. Ella aceptó mis brazos. Necesitaba mi calor. Y la llevé a la cama. Suavemente. La sequé las lágimas con mis labios. Yo seguía medio dormido y ella en su mundo de lágrimas y de falta de tacto. Y poco a poco nos besamos. Nos desnudamos. Nos hicimos el amor. O el cariño. O el afecto. La necesidad del alma, más allá del cuerpo.

Cuando acabamos estaba amaneciendo… yo me dormí. Ella estaba en mi pecho.

Cuando desperté ella ya se había ido. Y no sé ni quien es.


Un comentario hasta ahora, ¿Y tú? ¿No tienes algo que decir?

  1. Jefferson Pastorius dice:

    Este Damián es un personaje peculiar. No aparece nunca, apenas escribe, pero cuando aparece, está triunfando como el que más. Sí señor, Damián es mi favorito sin duda!!!

Tu comentario

Writing Blogs - BlogCatalog Blog Directory