Una luz celestial

Me quedan sólo cuatro pastillas de la QQN, y eso supone un grave problema. No se pueden conseguir en farmacias, siempre las consigo a través de mi padre cuando viaja al extranjero, y no había traído más pensando que me escribirían pronto y me enviarían una caja. Pero mis padres están tan presentes como mi seminario.

Me he empezado a asustar en mi cuarto y he salido durante la noche a pasear por la residencia.

No sabía que existía una pequeña cafetería que funciona casi las veinticuatro horas. Allí estuve tomando un café hasta bien entrada la madrugada. En el televisor reponían un partido de fútbol, hasta que la señal se colgó.  La imagen se quedó congelada cuando enfocaban al portero de espaldas. El número 1 de su camiseta se quedó plasmado en la pantalla durante largo rato, de manera hipnótica, hasta que apagamos el televisor y nos marchamos de allí.

Es curioso cómo todo aquiere una cualidad mágica en esas horas nocturnas, todo está envuelto en un halo de misterio, y pasear por los pasillos resultó una experiencia que me sobrecogía y me tranquilizaba al mismo tiempo, pues este lugar empieza a serme familiar y me encuentro a gusto en sus paredes.

Al volver no subí un solo piso, sino dos. Estaba tan absorto en mis pensamientos que no me di cuenta.  Fue un choque bastante desorientador, pues en este segundo piso no hay nada en el lugar que ocupa mi puerta en el primero.

Lo que sí había, apoyado en la pared junto a una de las puertas entreabiertas, era la funda de un violoncello. De la rendija se colaba una luz cálida y agradable, algo casi celestial.  Sería el instrumento el emisor de aquella música que escuché, en lugar del equipo de música? Sea como fuere, era una gran sorpresa encontrarme con aquel instrumento en medio del pasillo.

Volví a mi habitación sobresaltado aún, emocionado por esta tonta cadena de encuentros y desencuentros. Me sentía contento, maravillado y a la vez intrigado. Pero me tomé la pastilla de antes de dormir y entonces volví a mi estado anterior.

Sólo me quedan tres pastillas, es decir, un sólo día con la medicación correcta. A partir de ahí, empezarán los problemas.


Un comentario hasta ahora, ¿Y tú? ¿No tienes algo que decir?

  1. vidal dice:

    Amigo/a: conmovedora reflexión, que, espero, resulte llevadera.
    Te invito a dar una vuelta por http://www.lascosasdechurruca.com, donde encontrarás pruebas sobre cosas perdidas y reencontradas en tiempos que anuncian cosas…
    Un abrazo. Vidal.

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