Hoy he bajado a comprobar si había llegado la carta de mi padre. No ha llegado. Brigit me habló con desprecio, pues dice que ya está harta de que siempre pase por allí a preguntarle lo mismo, no soporta que lo haga continuamente.
Al tomarme otra de las pastillas, he descubierto por qué me calman la fiebre y el dolor de cabeza pero sigo teniendo sueños raros. La medicina es en realidad la QQN 112-F, que tiene algunos compuestos comunes con mi medicina pero no todos los necesarios.
He tenido una ligera discusión en dirección y finalmente me he visto obligado a acceder a las exigencias de Dorothy de apuntarme a alguna clase de las que se ofrecen en la residencia. Ella misma me ha hecho rellenar uno de los formularios. He elegido una asignatura que analiza muchos puntos de la sociedad actual en 7 temas. Se llama “Diversificación de la Subnormalidad”.
Este mediodía al pasar por la cafetería he encontrado a la chica del cello. Ya no lleva el 1 en su camiseta. Las señales han desaparecido. En su lugar se encontró con un chico, le sonrió a lo lejos y cuando se encontraron se dieron un enorme beso, a la vista de todos.
Esta noche puse ilusionado “El Mago de Oz”, pero no acudió ni una sola persona a verla. Algunos pasaron por delante de la puerta y miraron de reojo, pero se marcharon enseguida. Ni siquiera esperé a que terminase la proyección, la quité pasada una hora.
Me marcho a mi cuarto sintiéndome más solo que nunca en este lugar. De camino a mi cuarto una de las puertas está entreabierta, y no puedo evitar mirar el interior. Hay un piano vertical de un color negro brillante en una de las paredes. Siempre quise saber tocar pero no sé pulsar bien ni una sola nota. Soy un inútil total.
Tiro el dvd en la mesa y me tumbo en la cama, boca abajo.
Ya no hay esperanza. Ya no hay nada.