“Cogito ergo sum”

“Cogito ergo sum”. Con esta sentencia despachó el filósofo el problema del ser, pero yo cogito, cogito y cogito y no termino de verlo tan claro.

En estas cavilaciones se hallaba inmerso Leopoldo tras la conversación que habíamos mantenido. ¿Qué hacer ahora con mi libertad? – se preguntaba -. ¿Actuar sin guión? ¿Improvisar?. Pero su libertad no dependía sólo de él. Si, como le había dicho, no era más que un personaje de ficción, cualquier escritor de los aquí reunidos, podría intervenir en su vida y por ejemplo darlo por loco o simplemente por muerto. ¿Pero era eso justo?, que otros tuvieran la capacidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. ¿En qué medida alguien podía estar seguro de poseer una existencia propia?.

Incluso yo, mientras escribo estas líneas, no estoy muy convencido de ser el mismo que dentro de un momento saldrá a la calle a cumplir con su jornada laboral como un ciudadano correcto.

Y tú amigo lector qué opinas, ¿acaso tienes también algo que ver en todo esto?


Un comentario hasta ahora, ¿Y tú? ¿No tienes algo que decir?

  1. Jefferson Pastorius dice:

    Yo opino de que ya te hace falta una buena inyección…

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