Me llamo Brigit Roach, tengo 23 años y soy hija única, nací en Irlanda pero mis padres me trajeron a España cuando sólo tenía 2 años así que mis recuerdos de tierras irlandesas vienen sólo de mis visitas en verano.
Durante todos estos años he vivido en Valencia, tengo los ojos azules y el pelo ondulado y teñido de negro. Disfruto eligiendo la ropa pero me gusta vestir con estilo y no seguir ninguna moda que no haya creado yo misma.
He estudiado Comunicación Audiovisual, pero tengo claro que la carrera no sirve para nada, los profesores están desfasados y los convencionalismos, las normas y las estructuras que nos enseñan sobre el cine me parecen una completa gilipollez.
Mi pasión es el arte contemporáneo y el videoarte, que es lo único que realmente me permite ser yo misma en cada momento y olvidarme del mundo.
Sé que soy una tipa difícil de tratar, cuando pienso algo, lo pienso de verdad, no existen otras visiones, no hay otras opiniones que puedan convencerme. Eso me ha acarreado más de una discusión, pero no me importa porque intento basar mis opiniones en hechos objetivos y no en sensaciones o intuiciones.
La intuición es necesaria para el arte, la vida es otra cosa.
Mis amigos son pocos pero son insustituibles e intocables. No necesito estar haciendo amigos todo el rato, ni me importa lo más mínimo la gente que viene a contarme sus problemas, cada cual que arregle sus cosas.
Lo que no soporto es a la gente mediocre, que no tiene opiniones propias y se deja llevar por lo que dicen o hacen los demás, una cosa es saber poco de algo y otra no ser capaz de reconocerlo e ir por la vida como si no importara. Y los lloricas. Detesto a la gente que lo soluciona todo llorando, como si un par de lágrimas fueran a solucionar las cosas, en lugar de moverse y decidir hacer algo.
A veces tengo la sensación de que todo el mundo es gilipollas, casi sin excepciones, bueno no, de hecho estoy convencida: todo el mundo es gilipollas. Aunque eso no significa que vaya por ahí metiéndome con la peña, simplemente voy a mi bola y punto.
Me considero una persona tranquila y poco impulsiva, capaz de controlar mis emociones, porque intento que lo demás no me afecte, lo único que me importa es mi arte, todo lo demás puede superarse de una u otra forma.
No soporto que se diga una palabra más alta que otra y no suelo enfadarme, cuando esto ocurre nunca es de forma visible porque no me gusta montar numeritos.
A veces tengo la sensación de que nadie me conoce de verdad, que existen dos Brigit, mi yo social y mi yo interior, pero tampoco es algo que me moleste demasiado, creo que mostrarse completamente es un signo de debilidad.
De forma general prefiero pasar desapercibida, sobre todo para que la gente no intente acercarse a entablar una relación conmigo, prefiero emplear mi tiempo en cosas más productivas.
Necesito mantener una parcela de vida reservada para mí misma, mi mundo, mi tiempo para estar a solas conmigo misma, para meditar y estar en silencio. Tengo mis propias ideas sobre cómo hacer las cosas y mis vídeos forman parte de este mundo aparte.
Con los chicos prefiero medir las distancias, me encanta el sexo pero no les soporto a mi lado demasiado tiempo, no me gusta comprometerme con historias que no me llevan a ningún sitio y que además no me apetece mantener. Ellos no me necesitan ni yo a ellos.
Aunque siento que las relaciones siempre estimulan la inspiración en el proceso creativo.