Mi papel en la residencia podría asemejarse al de un espía. Todo lo veo, todo lo capto y solo digo lo justo y necesario. Acuden a mí cuando de información se requiere, no por ello simplemente voy a servir de soplona dentro de la misma. Por mi descripción, es más que obvio que mi papel dentro de ella es la de realizar el máximo de fotografías que se me pueda pasar por la mente. En cualquier momento puede venirme la inspiración y, con cámara en mano tener que plasmar la idea en imágenes, pues, que desaparezca la inspiración del artista no resulta más que una frustración para él mismo.
Puedo resultar delicada como la que más, cariñosa, amable, divertida, simpática, extrovertida y a la vez tranquila e incluso tímida pero no todo es oro todo lo que reluce, pues puede que descubras que debajo de esta piel de cordero se esconde una leona verdaderamente salvaje en todos los sentidos (sí, “para gustos los colores” y hay leonas que prefieren vestirse con piel de cordero antes que dejarse ver tal y como son. Es mejor no darse a conocer por completo en una primera presentación, es mejor dejar lo bueno para el final. Lo bueno se hace esperar).
A todo esto, mi nombre es Nath, ya llevo dos décadas en el cuerpito y sí, la fotografía es lo mío, aunque, sin la música, no soy nada. Vengo de Sudáfrica y espero estar a la altura del nivel que aquí se requiere, en todo caso, si llego a no estarlo, nunca está de más un azote, pero siempre con cariño.