Yanes

Me llamo Eduardo Yanes. Nací en Alcobendas pero mi familia se trasladó pronto a Madrid, para que yo estudiara en un centro mejor. Se supone que era un niño prodigio y me machacaron durante toda la infancia. Acabé quemado y renegando de cualquier tipo de muestra de inteligencia o conocimiento. En la residencia hago algo de fotografía y cine, y me han permitido que lleve un seminario de cine durante una hora a la semana en una asignatura optativa llamada ‘Estructura de la cinematografía contemporánea aplicada al conocimiento audiovisual de los medios técnicos’.

Soy inseguro, no tímido sino un poco insociable, ando con temor por los pasillos, mirando a todo el mundo. Llevo gafas de pasta gruesas y no me preocupa como vestir, normalmente llevo una rebeca beig de lana y unas zapatillas blancas de deporte estilo tenista de los años 80. No suelo peinarme nunca y las combinaciones de la camisa (siempre de cuadros o rayas) y los pantalones no me importan demasiado.

Mi mayor pasión es el cine, y hacer fotos. Me gusta revelarlas, pasar mucho tiempo observando lugares y luego pasar mucho tiempo observando fotos. Me gusta congelar momentos, atrapar a personas y momentos y lugares en las fotos. Creo que soy como una enciclopedia de cine, y buen orador y buen profesor, pero me pogo demasiado nervioso como para que las clases resulten fluidas. Odio estudiar, hace años que rechazo el estudio sistemático, pero mis padres me han obligado a estar en la residencia y que haga algo con mi vida, que busque mi lugar y una profesión decente.

Estuve en la zapatería de mi padre trabajando pero mis padres quieren que haga algo más importante, porque dicen que prometía mucho. Si fuera por mí, me habría quedado trabajando allí. También fui campeón de videojuegos en una bolera de Alcobendas, pero ya no juego a nada de eso desde pequeño. Huyo de todo lo que tenga que ver con mi infancia, no me trae buenos recuerdos.

También huyo de cualquier tipo de contacto personal con la gente o cualquier relación que no sea estrictamente académica. Desearía (y de hecho lo he pedido encarecidamente) tener un cuarto individual durante mi estancia en la residencia.

Creo que nadie me conoce bien. Los que van a mi asignatura creen que soy profesor. Los que me ven por los pasillos piensan que soy el típico alumno freak, el típico empollón. No hacen muchas bromas conmigo, porque no suelo llamar mucho la atención salvo si uno me presta especial detalle. Se podría decir que, en definitiva, soy una persona invisible a los ojos ajenos.

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